Consejos para evitar y aliviar los dolores de espalda en el embarazo


La mayoría de las mujeres embarazadas sufren lumbalgia. Es un fuerte dolor en la zona baja de la espalda que resulta muy molesto. Te dejamos algunos consejos para prevenirlo y evitar que te duela la espalda.

A medida que avanza tu embarazo, tu cuerpo también va cambiando, te darás cuenta que caminar y sentarte ya no es lo mismo. Ya no te sientes tan cómoda como antes. Quizás te sientas extraña y molesta, y tu espalda se resienta. También es probable que sientas calambres, que se deben principalmente a la mala postura que tu cuerpo adopta por el cambio del centro de gravedad. Para que no notes tanto estos cambios, lo mejor, según los expertos, es que cuides de la espalda desde el inicio del embarazo, empezando por mantener una buena postura.

Características del dolor de espalda

Las características del dolor varían en cada caso, de intensidad, localización… pero veamos cuáles son los casos más comunes. Los síntomas son frecuentemente moderados, aunque también pueden ser severos e incapacitantes.

Frecuentemente la aparición del dolor ocurre alrededor de la semana 18 de embarazo y la máxima intensidad se observaría entre la semana 24 a 36. El dolor durante el primer trimestre de embarazo puede ser un predictor fuerte de dolor en el tercero.

La localización del dolor es frecuente en la región sacra y glútea, aunque esta puede cambiar durante el curso del embarazo. Se describen como dolores “intensos”, “secos”, “profundos”… y algunos pueden resultar incapacitantes, esto es, impedir a la mujer realizar sus actividades cotidianas, incluso caminar.

¿Qué me produce el dolor de espalda en el embarazo?

Es posible que tu dolor de espalda se deba al crecimiento de tu pancita y a los cambios hormonales que estás experimentando.

El útero en expansión desplaza el centro de gravedad y estira y debilita los músculos abdominales, lo que hace que tu postura cambie y tu espalda se vea sometida a una presión adicional. El útero también puede ejercer presión sobre un nervio y eso podría causar el dolor de espalda.

El aumento de peso. En un embarazo normal se suelen ganar entre 8 y 10 kilos. Pero el problema es que no es un reparto uniforme, sino que se localiza, principalmente, en la parte abdominal, lo que provoca que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más, algo que agrava la posibilidad de que se contracture.

Por otra parte, los cambios hormonales del embarazo distienden las articulaciones y los ligamentos que conectan los huesos pélvicos a la columna vertebral. Esto puede hacer que te sientas menos estable y tengas dolor al hacer las siguientes actividades:

  • Caminar.
  • Estar de pie o sentada por periodos de tiempo prolongados.
  • Darte vuelta en la cama.
  • Levantarte de un sillón bajo.
  • Salir de la tina (bañera).
  • Agacharte.
  • Levantar objetos.

Cómo evitar y aliviar los dolores de espalda durante el embarazo

Cuida tus movimientos. Así, flexiona las rodillas –y no arquees la espalda– para agacharte; no cargues ni levantes peso; camina erguida, con los glúteos duros y sin echar la tripa hacia fuera; apoya los pies en un escabel cuando estés sentada; arrodíllate para realizar ciertas tareas del hogar como hacer las camas, poner la lavadora…, y duerme de lado y no boca arriba ya que aumentarías el arco lumbar.Ejercicio diario. Son muy recomendables los que te propongan en las clases de preparación al parto, ya que están pensados para actuar sobre la espalda y además, para no realizar más esfuerzo del que deberías. Otro deporte recomendable es la natación, ya que es una actividad muy completa que trabaja la tonificación en general, y lo hace con menor esfuerzo que si tuvieras que hacerlo fuera del agua. Nada a crawl y espalda, y a braza sólo si tienes una técnica muy depurada porque si no se puedes forzar aún más la curvatura de la espalda.

Masajes. Los masajes sí están permitidos en el embarazo, y hasta te pueden traer más beneficios de los que te imaginas. Sí debes tener precauciones como acostarte sobre tu costado izquierdo, evitar el sobre estímulo y la presión fuerte, mantenerte lejos del calor y procurar tener un especialista certificado (más detalles en Puedo tener masajes en el embarazo?

Presta atención a tus zapatos. ¿Sabías que la solución a un problema de espalda podría estar en tus pies? Recuerda que llevas peso de más y tu centro de gravedad varía, por eso es primordial que tus zapatos tengan una suela gruesa que amortigüe la carga y que den soporte a tus pies. Olvídate de las puntas y tacones por ahora y busca zapatos bajos, cómodos y que te brinden suficiente apoyo.

Compresas frías y calientes. Puedes alternarlas o utilizar la que te brinde alivio. Aplícalas directamente a tu espalda, y procura tener la compresa caliente en contacto con tu cuerpo por un máximo de 20 minutos. Las compresas frías pueden ayudar a evitar y reducir la inflamación.Medicamentos. Por lo general el acetaminofén es considerado seguro en el embarazo, pero debes primero preguntarle a tu médico, pues en algunos casos sí puede ser contraindicado. Nunca inicies terapia, medicamentos o remedios caseros sin la aprobación de tu médico.

Vigila cómo levantas objetos pesados. Tu espalda ya tiene suficiente peso que cargar. Si debes levantar un objeto pesado, flexiona las rodillas, no la cadera. Agáchate utilizando solo las piernas, toma el objeto, y sube estirando solamente las rodillas. Tu espalda debe estar erguida en todo momento.

¿Será labor de parto? El dolor de espalda agudo e intermitente puede ser una señal de labor de parto, especialmente si lo sientes en la baja espalda o a la altura de las caderas. Si estás ya en tus últimas semanas de embarazo, acude a tu médico de inmediato y vigila otras señales de que es hora de ir al hospital o llamar a tu partera, como las contracciones.